Lisboa
Lisboa es una ciudad encantadora, sus gentes son muy agradables y sus playas son muy buenas.
La zona principal es el centro historico mas conocido como La Baixa en esta zona tambien se encuentra el Castillo y al Barrio Alto; que va desde la Plaza del Rossio hasta el río Tajo.
Se puede decir que las plazas de Restauradores y Rossio es la zona antigua.
La mejor manera de conocer la Baixa es pasear tranquilamente por sus calles, principalmente por Rua Augusta que, en sus apenas quinientos metros, es un punto comercial y turístico muy importante de la ciudad. Las tiendas más tradicionales han sido sustituidas en esta calle por establecimientos de las cadenas de moda más conocidas y puntos de venta de recuerdos.
Si dispones de pocos días para conocer Lisboa, una buena forma es hacerlo, desde el bus turistico, hay varias rutas, la mejor de todas es el Olisipo tour, (hay 4 rutas, no se os olvide el nombre), dura unas dos horas pero es una información muy buena, uno de los lugares que sale es desde la plaza del comercio, para sacar el billete que cuesta 14€ por persona, lo mejor para no hacer colas es sacarlo en esa misma plaza en la oficina de turismo, que está a mano izquierda de la plaza y asi no esperas horas para coger el billete donde el propio bus, tambien te lo suelen vender en varias tiendas cerca, en la Rua da Praia.
Ojo que este billete que sacais para el bus, vale para viajar en los buses todo el día, es valido tambien para subir al elevador de Santa Justa y para dar un paseo en Barco, preguntar en donde lo compréis y os informa bien para todo lo que vale.
Barrio Baixa, Catedral y Castillo
La parte más interesante del centro histórico de Lisboa. El barrio de la Baixa, junto al río Tajo, y la subida a la Catedral y el Castillo.
Es la zona de mayor ajetreo de Lisboa durante el día, sobre todo la Rua Augusta, muy cerca se encuentra Rua das Portas de Santo Antão es la calle más tranquila para dar un paseo, no pueden pasar los coches.
Unos escalones de mármol unen el Tajo a la Plaza de Comercio, rodeada en los 3 costados por el palacio real diseñado por Pombal y que actualmente ocupan oficinas del gobierno. En el centro se levanta la estatua ecuestre de José I. El impresionante Arco de Triunfo, puerta de entrada de la Baixa, abre el camino hacia la Rua Augusta, elegante y animada calle peatonal donde hay actuaciones callejeras y vendedores de recuerdos turísticos. Muchas calles conservan los nombres de las actividades que se desarrollaban en ellas: Rua da Prata (calle de los plateros), Rua Aurea (de los orfebres), Rua dos Sapateiros.
En una de las calles situadas a la derecha de la Rua Augusta está situado el elevador de Santa Justa, es un ascensor tradicional de hierro , antes unía parte de la ciudad pero ahora es un mirador, que subes y disfrutas de las vistas, a 32m de altura.
El Rossio es una de las plazas principales de la ciudad llamada oficialmente Praça Dom Pedro IV, primer emperador de Brasil, cuya estatua se levanta en su centro, es un punto muy frecuente de encuentro para quienes viven en Lisboa. Desde allí se accede fácilmente a la Baixa, al Barrio Alto, al Castillo y a la calle de Portas de Santo Antao con sus numerosos restaurantes y terrazas.
Una de las zonas más clásicas y señoriales de Lisboa, de cafés, tertulias y librerías.
Situados en la Plaza del Comercio y mirando hacia la Rua Augusta, tenemos a la izquierda la colina donde están el Chiado y el Barrio Alto es una zona llena de librerías, cafés.., a la derecha, la de la Catedral y el Castillo de San Jorge. De una a otra se puede acceder por el tranvía número 28, que une las zonas más importantes del centro de Lisboa.
El Castillo de San Jorge, desde allí tenemos unas vistas preciosas de toda la ciudad.
En el mes de Julio, el catillo se abre por la noche y se haen conciertos, es la fiesta de la Cerveza.
Entre el castillo y el río se encuentra el barrio de Alfama, de callejuelas pequeñas y casas pintorescas por el que se puede callejear un poco. Siguiendo más hacia el este, cerca ya de la estación de Santa Apolonia, se coloca los sábados el mercado de Ladra, un mercadillo con baratijas y ropa.
Un barrio turístico a las afueras de la ciudad, mundialmente conocido por su arquitectura y sus famosos pasteles de nata.
Belém es una extensión de la ciudad, sus calles son amplias, está rodeado de parques, jardines y un hermoso paseo junto al río. Precisamente en medio del río, se levanta la Torre de Belén está decorada por fuera y desde su interior ofrece unas visitas de la ciudad, también junto al río Tajo se encuentra el Monumento a los Descubrimientos.
Cruzando las Avenidas de Brasilia y de la India, yendo hacia el interior, llegamos a la Praça do Imperio, en ella se encuentra el Mosteiro dos Jeronimos, es de aspecto moderno.
Dirigiéndonos hacia el este, sobre la Praça Afonso de Albuquerque está el Palacio de Belén, residencia oficial del presidente portugués, en esa misma plaza podemos visitar el Museu Nacional dos Coches
Otros puntos de interés en Belém son la Ermida de Sao Jeronimo, situada en una colina, y la Igreja da Memoria, en ella se encuentra la tumba del marqués de Pombal. Siguiendo la Calçada do Galvão se puede disfrutar del hermoso Jardim Botânico da Ajuda y de paso visitar el Palacio Nacional da Ajuda .
La arquitectura más moderna de Lisboa se da cita junto al río en lo que queda de la antigua Expo 98.
Muy cerca se encuentra el Jardim Zoologico, al noroeste, con un curioso cementerio canino, y el Parque das Nações, junto a la orilla del Tajo, diseñado también para la Exposición de 1998, cuyo tema central era: "Los océanos, una herencia para el futuro".
Su atracción principal es el Oceanarium, un enorme acuario que reproduce la vida marina de cada océano, si disponéis de tiempo en esta zona hay muchísimas cosas interesantes: el shopping Vasco da Gama, un museo de ciencias (el Pavilhão do Conhecimento - pabellón de conocimientos), un pabellón de realidad virtual, conciertos al aire libre, puedes también pasear por sus hermosos jardines que son ideal para pasar todo un día y terminarlo con una cena en uno de sus restaurantes!
Desde el centro, camino al Parque das Nações, vale la pena detenerse y admirar el Museu Nacional do Azulejo y el Museu da Agua, en honor a la memoria de Manuel da Maia, ingeniero que dirigió la construcción del acueducto de Aguas Livres.
