Egipto

Dia 2

Aswan - Abú Simbel – Presa - Kom Ombo

A las 2:00 de la mañana suena el teléfono de la motonave, es el despertador. El convoy para Abú Simbel sale de Aswan a las 3:00 de la mañana, en Egipto, los traslados por carretera se suelen realizar en convoy por motivos de seguridad. No es que exista un riesgo grave de ataque terrorista, sino que a algún político se le ocurrió que la mejor manera de transmitir seguridad a los turistas es llevarles el convoy rodeados de policías, los cuales no sirve para nada por que salimos todos juntos pero luego a lo largo del desierto, fuimos completamente solos, lo único que veías es como una autobús adelantaba a otro.

La excursión es optativa, y nos han cobrado 85€ por persona. Teniendo en cuenta que los templos están a 300 kilómetros de Aswan puede parecer barato, pero a lo largo del viaje nos daremos cuenta que es una estafa ya que se podía alquilar un minibús por el día entero y con capacidad para 16 personas y el precio total era de 80€ entre todos, pero a pesar de eso, merece la pena dejarse el dinero en verlo, es maravilloso.

Después de dormir un poco en el autobús durante el viaje, a eso de las 6 y cuarto nos amaneció en el desierto y nos despierta nuestro guía Islam para el desayuno, un pequeño pinic.

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A las 7 de la mañana llegamos a los templos de Abú Simbel, dedicados al faraón Ramses II y a la diosa Hator respecti- vamente. Estos dos templos se encontraban originalmente a orillas del río Nilo. No obstante, cuando se construyó la gran presa de Aswan, quedarían 60 metros bajo el agua del Lago Naser. Por ello la UNESCO inició en 1963 un proyecto para salvarlos de las aguas. Cortaron la montaña en la que estaban construidos en pedazos, los trasladaron y volvieron a montar los tempos en un emplazamiento situado a unos 200 metros (64 metros más alto) del original. Una obra digna de los faraones. Lo mismo se hizo con otros templos de Nubia, y el gobierno de Egipto agradecido regaló algunos de esos templos a los países que les ayudaron. Por ejemplo, en Madrid podemos contemplar el templo de Debod.

Una vez que llegamos algunos de nosotros nos fuimos al baño, la sorpresa allí era que te daban un trozo de papel para entrar al baño y a cambio tu tenías que pagar por ese trozo de papel.

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Después de una breve visita a ambos templos, regresamos en autocar a Aswán. La vuelta se hace un poco más pesada, pero nos permite ver el paisaje desértico del que no disfrutamos a la ida.

En Aswán visitamos la presa alta de Aswán, una colosal obra de ingeniería, de 111 metros de altura, 3.600 metros de longitud, y una anchura en la base de 980 metros (40 en la cumbre). Una montaña de roca y arena que permite almacenar 150.000 millones de metros cúbicos de agua en el Lago Naser. No obstante, la presa no es muy vistosa para el turista, porque la mayor parte de la presa no es visible al estar bajo el agua.

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Hablando claro, es una verdadera porquería perder el tiempo viendo la presa lo único que haréis es bajaros del autobús, hacer dos fotos y subirse enseguida otra vez.

Llegamos a la motonave y nos dirigimos a comer (la comida resulta muy agradable ya que el barco zarpa y mientras estamos comiendo vemos como navegamos por el Nilo).

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Esa misma tarde llegamos a Kom-Ombo, según nos bajamos del Barco es sorprendente ver el acoso que se le hace al turista, no puedes pasear por el mercado, por que te ponen las cosas en el hombro y no paran de acosarte para que compres y regatees, es realmente horrible, pero a lo largo del viaje descubriremos que no es así en todos los mercados.

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Regresamos a la motonave y nos subimos a cenar, se supone que esa noche había fiesta de chilabas, pero resulto que los únicos que se vistieron fueron algunos de nuestro grupo, pasamos un rato agradable todos juntos, aunque estábamos muertos, (no nos olvidemos que nos levantaron a las 2:00 de la madrugada para ir a ver Abú Simbel).

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Navegamos toda la noche dirección Luxor.